ÉTICA y MORAL

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Licda. Ninette I. Lugo Valencia E.D.
“No han de ser ni pueden ser distintos
los principios que rijan la vida moral del
profesional en cuanto tal, de los que han
de regir la vida de cualquier mortal,
puesto que la Moral, como la Verdad,
no puede ser mas que una.»
Antonio Peinador.
Filósofo español
La palabra ética se deriva del griego ethos
(carácter) “modo de ser adquirido”;
costumbre; es la raíz de donde emergen
todos los actos humanos, es la ciencia de la
moral.
La expresión moral deriva del latín mos
moris, que significa uso, casualmente,
comportamiento

La moral tiene que ver con el nivel práctico o de la acción.
La ética con el nivel teórico o de la reflexión.

Moral es el conjunto de principios, criterios, normas y
valores que dirigen nuestro comportamiento. La moral nos
hace actuar de una determinada manera y nos permite
saber que debemos de hacer en una situación concreta. Es
como una especie de brújula que nos orienta, nos dice cuál
es el camino a seguir, dirige nuestras acciones en una
determina dirección.

Ética es la reflexión teórica sobre la moral. La ética es la
encargada de discutir y fundamentar reflexivamente ese
conjunto de principios o normas que constituyen nuestra
moral.

La ética reúne el bien y el deber en un punto denominado
virtud que es la práctica de la moralidad.

La ética influye en las normas de conducta de una
sociedad.

La moral influye en las normas de conducta de una
persona.

La caza del zorro en Inglaterra.
Para la sociedad inglesa resultaba ético participar. No se
vulneraba ninguna regla ni se atentaba contra la propia
sociedad. Sin embargo, fue la moral de unos pocos
individuos, que al agruparse, hicieron ver al resto de la
masa que la tradición de la caza resultaba un atentado
contra las libertades del zorro. Que no merecía la pena
divertirse a costa del sufrimiento de otros animales, por lo
que esta idea pasó de la moral a la ética global de la
sociedad, hasta el punto de llegar a establecer una ley de
prohibición.
La Deontología es el estudio de los deberes, referidos
principalmente a la actividad profesional, por lo que existe la
Deontología del médico, del ingeniero y del abogado.
La moral profesional es una aplicación de la moral
general a la profesión, o dicho mas correctamente, al
profesional.
«La Profesión es una capacidad cualificada,
requerida por el bien común, con peculiares
posibilidades económico-sociales.»
1. Capacidad. No implica propiamente la actividad, sino el
conocimiento, las aptitudes propias y entrenadas para la
profesión.
2. Cualificada. Significa que se tiene una preparación
científica y humanística específica, producto de estudios
universitarios.
3. Requerida por el bien común. La profesión sirve como
un medio para la efectiva realización del bien de todas las
personas, que consiste en las mínimas condiciones de bienestar
o perfección, individual y colectivo.
4. Con peculiares posibilidades. En el desarrollo y evolución
del mundo contemporáneo, la principal fuerza propulsora es la
actividad y organización profesional.
5. Económico-Sociales. El profesionista se beneficia e
influye en el orden económico, pero también en el social.
ASÍ:
La profesión representa un servicio para los demás,
consiste en el empleo de las propias facultades, de las
aptitudes congénitas o adquiridas en provecho del prójimo.
La profesión sirve al individuo y al mismo tiempo beneficia a
la sociedad.
La moral profesional implica hablar de los deberes
profesionales.
Así, hay deberes generales de toda profesión y también
deberes particulares o específicos de cada actividad
profesional. Asimismo, podemos clasificarlos también en
deberes impuestos por la ciencia y deberes impuestos por la
conciencia.
El profesionista tiene dos clases de deberes, los de su
cualidad como ser humano y los propios de su actividad
profesional, por lo que se encuentra doblemente
comprometido con el bien.
La profesión no debe ser un área neutra para la conciencia,
por el contrario la potencializa e intensifica.
“La gravedad y la importancia de la función judicial
se advierten de un modo gráfico en la fuerza que
adquiere una sentencia firme. Sobre la cosa juzgada no
se puede volver.
El juez tiene por tanto la capacidad de transformar
lo ambiguo en jurídicamente definitivo.”

Si la ética es, en sentido general, el arte de elegir la mejor
conducta, la ÉTICA JUDICIAL, que se deriva de la primera,
procura regular la conducta de los funcionarios al servicio
de la justicia, y muy especialmente de sus administradores,
los jueces, cuya función es asegurar la represión de las
violaciones a la ley, y de zanjar, sobre la base del derecho,
con fuerza de verdad legal, las contestaciones que se
originan como consecuencia de las existencia o la aplicación
de reglas jurídicas.

Un servicio público es evaluado por la calidad de sus
servicios, y la justicia no escapa a esta regla.

La administración de justicia alcanza su legitimidad, en la
medida en el servidor judicial rinde un trabajo eficiente y
con diligencia, dando respuesta a los diversos asuntos de
que le son encomendados.

Cada asunto que se le somete constituye una instancia que
deberá ponderar y decidir mediante la interpretación y
aplicación de las reglas de derecho.

Los servidores públicos judiciales deben procurar, a los fines
de cumplir fielmente su papel, y rendir el servicio eficiente
y diligente a la nación.

Estar al día en todas las materias sobre las que verse su
competencia;

Pero tienen la obligación sobre todo, de estudiar
diariamente las reglas de los procedimientos; pues el
procedimiento es la herramienta de la libertad y de la
igualdad de los ciudadanos ante la ley.

En materia penal se debe tener en cuenta la presunción de
inocencia, garantizando al acusado el debido proceso,
mediante un debate oral público y contradictorio.

Se debe respetar el derecho a la defensa y toda resolución
deberá ser debidamente motivada, garantía de que el
proceso ha sido conducido y conocido de manera justa e
imparcial.

Todo funcionario judicial debe, por sobre todas las cosas, ser
guardián de la constitución; el respeto de la ley suprema
debe ser promovido, tanto en el tribunal como fuera de
éste.

Quien administra justicia debe ser una persona de vocación,
la palabra vocación, del latín vocationem, evoca la
inclinación natural de una persona por un arte, una
profesión y un determinado género de vida.

Todo cuanto se ha señalado precedentemente delinea un
estilo de ser y de actuar que enmarca la conducta del
funcionario público, a quien le ha sido encomendada la más
difícil y delicada tarea: administrar justicia.

“Debe tratar de que la comunidad donde ejerza sus
funciones le considere como una persona estudiosa,
inteligente, cauta, ponderada, imparcial, serena, comedida,
nada alarmista, conforme con su salario y condiciones de
trabajo, respetuosa de las jerarquías, que escucha con
paciencia y atención, y que sabe que no lo sabe todo, pero
que siempre está en disposición de actuar con el más
elevado espíritu de justicia y equidad.

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