Presentación de Filosofía Moderna

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EDAD MODERNA
¿Qué significa la Edad Moderna para la filosofía?
Significa, el surgimiento y auge de la razón. Históricamente este período que va desde el siglo XVI
hasta los comienzos del siglo XIX
Es la ruptura con la visión religiosa de la realidad, propuesta por la Filosofía Medieval. Tal ruptura se
produjo tanto por el surgimiento de las ciencias experimentales, como del desarrollo de las teorías de la
moral y del derecho fundamentadas en principios racionales.
La Edad Moderna es la edad de la Ilustración, del escepticismo, de un nuevo orden político y religioso
y de una nueva ciencia.
Los orígenes de la edad moderna y el escepticismo
La crisis intelectual que supuso para Europa la reforma protestante de Lutero, se enmarca dentro del
redescubrimiento del escepticismo de los filósofos antiguos. Cuando, en 1519, Lutero preguntó cuál era
el criterio correcto para decidir quién tenía la razón en cuestiones religiosas. No se pudo encontrar un
criterio infalible que le diera validez al conocimiento religioso, de ahí, que la crisis causada por el
escepticismo terminó por propagarse al campo de las ciencias y a los demás campos del conocimiento
humano.
Desde entonces la búsqueda de la certeza dominó gran parte de la filosofía moderna.
La filosofía racionalista, que comienza con Descartes, fue un intento radical por eliminar el
escepticismo y conquistar la certidumbre en el campo de las ciencias y de la filosofía.
El empirismo fue una filosofía que trató de utilizar el escepticismo como un arma en contra de la
teología y de la metafísica. Incluso, en contra de ciertos saberes que iban más allá de las evidencias
experimentales.
EDAD MODERNA
Las ciencias y las comunidades de conocimiento
El siglo XVII se caracterizó por el auge de producción de conocimiento científico en medicina,
matemática y la física. Las investigaciones se llevaron a cabo por fuera del ámbito académico de las
universidades ello dio origen al nacimiento de comunidades científicas que permitieron el enriquecimiento
mutuo y la comunicación entre diferentes científicos del mundo.
Pero la investigación también se daba en universidades, como la de París, en donde los teólogos de la
Contrarreforma seguían imponiendo un control doctrinal a las nuevas teorías. Allí, estudiosos como
Descartes debían pedir autorización a la Facultad de Teología de dicha universidad para publicar sus
escritos.
En síntesis, los cambios operados en la cultura durante los tres siglos anteriores habían conducido a
una especie de separación entre el mundo y Dios, en un intento por hallar sentido a la existencia humana
a partir de los productos ciertos y seguros de la razón.
RENE DESCARTES
Vida
Este filósofo nació en 1596 en La Haye, Francia. Comenzó su formación intelectual a muy temprana
edad al entrar, como estudiante interno, al colegio de la Fleche. Cuando abandonó el colegio, ingresó
a la milicia y participó en la guerra de los treinta años.
En 1619, en el cuartel de invierno de Neuburg, haciendo parte del ejército de Maximiliano de Baviera,
tuvo visión de los fundamentos de una ciencia admirable", que mas tarde tomaría cuerpo en el
desarrollo de la geometría analítica y que le inspiraría el Discurso del método.
Después de abandonar la milicia viajó por varios países de Europa y tras su regreso a París comenzó
a escribir en latín las Reglas para la dirección del espíritu (1628). Luego se trasladó a Holanda (1629)
y comenzó a trabajar en el Discurso del método.
En 1632 escribió el Tratado del mundo, pero suspendió su publicación al enterarse, por su amigo el
padre Mersenne, del proceso que la Inquisición seguía en contra de Galileo.
En 1637 publicó en francés el Discurso del método como introducción a tres estudios científicos: la
dióptrica, los meteoros y la geometría.
En 1641 escribió las Meditaciones metafísicas, considerada como su obra fundamental.
En 1644 publicó los Principios de la filosofía en Utrecht, ciudad que abandonó al conocer una
prohibición que pesaba sobre sus escritos.
En 1649 se trasladó a Estocolmo, invitado como profesor de filosofía por la reina Cristina de Suecia.
Allí publicó el Tratado de las pasiones del alma. Murió en esa ciudad en 1650, cuando contaba con 54
años de edad.
RENE DESCARTES
El problema del método
Para Descartes, el problema del método es central en sus reflexiones filosóficas. Motivado por su
conocimiento científico, considera que las ciencias conforman una unidad. La separación de lo
verdadero de lo falso es obra de la razón y, como tal, debe obedecer a unos mismos principios
universales comunes a todos los hombres. En consecuencia, la falta de unidad de los conocimientos
así como la falta de claridad, son signos claros de la falta de un método universal racional.
Reglas del método
1. La regla de la evidencia: No admitir como verdadera cosa alguna, como no supiese con evidencia
que lo es, es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención y no comprender en mis
juicios más que lo que se presentase tan clara y distintamente a mi espíritu, que no hubiese
ninguna posibilidad de ponerlo en duda.
2. La regla del análisis: Dividir cada una de las dificultades que examinase en cuantas partes fuese
posible y en cuantas se requiriese para su mejor solución.
3. La regla de la síntesis: Conducir ordenadamente mis pensamientos, empezando por los objetos
más simples y más fáciles de conocer para ir ascendiendo poco a poco, gradualmente, hasta el
conocimiento de los más complejos.
4. La regla de la comprobación de los análisis y síntesis realizados: hacer en todos los casos unas
enumeraciones tan generales que llegase a estar seguro de no omitir nada.
RENE DESCARTES
El Método Matemático
Para la tradición, la matemática siempre ha sido considerada como el paradigma del conocimiento
racional, metódico y riguroso. Descartes no es ajeno a esa tradición y sostiene que la única manera de
construir un método universal para la ciencia debe inspirarse en una especie de matemática universal.
En este sentido afirma acerca de la matemática: extrañábame que siendo sus principios tan firmes y
sólidos no se hubiese construido sobre ellos nada más elevado.
La idea de una Matemática Universal
El primer resultado de la aplicación del método racional universal halla su concreción en el
desarrollo de la geometría analítica. La idea fundamental de dicha ciencia es que cualquier figura
geométrica puede ser definida en términos puramente algebraicos. En este sentido, reducir una figura a
una ecuación algebraica supone realizar una síntesis intelectual que permite la creación de una ciencia
de puras relaciones y proporciones abstractas, cuya validez no depende de lo visible a los ojos (la
figura) sino de la pura razón.
Descartes descubrió que el método matemático podía ser reducido a dos procedimientos o fuentes
de conocimiento:
• La intuición: que nace de la captación de los conceptos por parte de la inteligencia pura y cuya
certeza es mayor que la certeza obtenida por la deducción. Aquí Descartes se hace eco de una
tradición de la matemática clásica que considera que los axiomas son verdades autoevidentes que
son ciertas de manera intuitiva, es decir, cuya verdad no requiere demostración.
• La deducción o demostración: es una fuente de conocimiento que nos permite conocer cosas que
no son ciertas de manera intuitiva, es decir, conocer demostrativamente algo es derivar su verdad a
partir de otras verdades.
RENE DESCARTES
La Duda Metódica
Descartes desarrolló una estrategia que consiste en dudar de todo y en radicalizar esta duda
considerando que todo lo que es dudoso es simplemente falso.
La duda cartesiana es metódica, radical y metafísica, y tiene tres niveles:
• La duda de los sentidos: Dado que los sentidos a veces nos engañan, es preciso no fiarse de
ellos, si se quiere encontrar la verdad.
• El argumento del sueño: Si no podemos demostrar que no estamos soñando, entonces es
imposible que tengamos un conocimiento cierto acerca del mundo externo.
• El argumento del genio maligno: El argumento del sueño no permite dudar de la verdad de las
proposiciones matemáticas, pues, dormido o despierto 2 + 3 es igual a 5. Descartes imagina,
entonces, un ser poderoso y maligno que nos engaña cada vez que sumamos esos dos números.
Ni las verdades más evidentes de la matemática poseen una certeza absoluta.
La superación de la Duda
Si es posible encontrar un principio que sea inmune a esta duda radical, entonces, Descartes
considera que dicho principio debe ser la verdad más cierta y más evidente que se pueda hallar, y
sobre la cual puede fundamentar el conocimiento. Pero ¿cuál es ese principio?
En el Discurso del método describe el descubrimiento de dicho principio: Inmediatamente después caí
en cuenta, de que, mientras de esta manera intentaba pensar que todo era falso, era absolutamente
necesario que yo que lo pensaba fuese algo; y advirtiendo que esta verdad: pienso, luego existo, era
tan firme y segura que las más extravagantes suposiciones de los escépticos eran incapaces de
conmoverla, pensé que podía aceptarla sin escrúpulo como el primer principio de la filosofía que
andaba buscando.
RENE DESCARTES
La Metafísica
El conocimiento esta basado en la idea de representación, no se tiene un conocimiento directo de los
objetos mismos. Esto ocasiona que no estamos seguros de que el mundo es tal como la mente nos
lo representa. De ahí que Descartes, trata de demostrar cómo a partir de la certeza del cogito ergo
sum y del criterio de verdad que obtiene de él, claridad y distinción, puede superar el escepticismo en
relación con el conocimiento del mundo exterior y de las verdades matemáticas.
Esta demostración se realiza en tres pasos:
1. De la evidencia del cogito a la sustancia pensante
Descartes deduce a partir de la evidencia del cogito que él sólo puede ser una cosa o sustancia
que piensa. La verdad del cogito le permite demostrar la existencia e inmortalidad del alma, pues
el alma existe de manera independiente del cuerpo y no es corruptible como él.
2. De la sustancia pensante a la sustancia infinita
Descartes necesita saber que Dios existe y que no lo engaña para demostrar que el conocimiento
es posible. Es preciso, entonces, demostrar la existencia y bondad de Dios. Para ello clasifica las
ideas que contiene su pensamiento en:
 Ideas adventicias: Son las que parecen provenir de los objetos externos, pero sin ninguna
certeza de que así sea.
 Ideas ficticias: Son las que produce la mente por sí misma a partir de otras ideas previas.
 Ideas innatas: Son las que no son producidas por la mente ni provienen del mundo externo.
3. De la sustancia infinita a la sustancia extensa
Para demostrar la realidad del mundo externo, tiene que demostrar no sólo que Dios existe, sino
que no lo puede engañar. Dado que Dios es perfecto y es absolutamente bueno, se sigue que Dios
no puede desear engañar a nadie y en ese sentido no sería posible que un ser que tenga ideas
claras y distintas acerca de la realidad esté en el error. En conclusión, el conocimiento del mundo
externo y las verdades matemáticas está asegurado de manera metafísica en la bondad de Dios.
RENE DESCARTES
El Conocimiento
Para Descartes, conocemos con certeza absoluta la existencia de la sustancia pensante, a partir de
esta evidencia se demuestra que Dios existe y a partir de la idea de Dios conocemos que el mundo
exterior existe y que hay un conocimiento objetivo de él.
Nuestro conocimiento de los cuerpos depende por entero de la razón. Desde el punto de vista de los
sentidos, las propiedades de un objeto pueden variar pero, desde el punto de vista de la razón, el
objeto sigue siendo el mismo. Por ello, el conocimiento de los cuerpos sólo es posible en tanto son
cosas extensas y no depende del conocimiento de otras propiedades.
Descartes toma en cuenta la distinción entre cualidades primarias y secundarias, distinción clave a
la hora de hacer física.
• Cualidades primarias. Son cualidades de un objeto que pueden conocerse de manera objetiva, pues
no dependen del sujeto.
• Cualidades secundarias. Son cualidades de un objeto que dependen de la constitución del sujeto.
Se las llama cualidades subjetivas.
El Mecanicismo Cartesiano
Descartes ha logrado reducir todo el universo material a su atributo más importante: la extensión.
Las cualidades secundarias, que no pueden ser descritas mediante la matemática, no son relevantes
para la ciencia. Esto conduce a una visión mecanicista del universo, es decir, a considerar que el
universo es un inmenso mecanismo que puede describirse por medio de ecuaciones algebraicas. La
idea de Galileo según la cual el universo está escrito en símbolos matemáticos, queda confirmada y
fundamentada desde un punto de vista metafísico.
La unidad del conocimiento que Descartes buscaba queda ahora finalmente asegurada, pues la
ciencia viene a ser "como un árbol cuyas raíces son la metafísica, el tronco es la física y las ramas son
la medicina, la mecánica y la moral".
RENE DESCARTES
El Dualismo Cartesiano
Los seres humanos son almas encarnadas en un cuerpo. A esto se le conoce como dualismo de las dos sustancias.
Por una parte, los seres humanos poseen un cuerpo, que como tal tiene los atributos propios de las sustancias extensas.
Y por otra parte, los seres humanos poseen un alma inmaterial, que no posee ninguno de los atributos que definen a las
sustancias extensas.
Para explicar la interacción entre las dos sustancias, recurre a la idea problemática de espíritus animales, que se
ubican en la glándula pineal.
La Moral Cartesiana
La moral es la culminación de la unidad de la ciencia y de la aplicación del método. En el Discurso del método
afirma: Yo juzgo como la más alta y perfecta moral la que presuponiendo un entero conocimiento de las otras ciencias es
el último grado de la sabiduría. Pero en el mismo proceso, dado que no tiene una moral definitiva, necesita definir los
elementos de una "moral provisional".
Las normas de la Moral Provisional
La moral provisional de Descartes viene definida por tres reglas, a saber:
• La primera regla consiste en “obedecer las leyes y costumbres de mi país, conservando la religión y siguiendo las
opiniones más moderadas de los hombres más prudentes”.
• La segunda regla consiste en "ser lo más firme y resuelto que pudiese ser en mis acciones". Esta regla obedece a la
necesidad de suponer que para salir del laberinto debemos imaginar una salida.
• La tercera regla consiste en "tratar de vencerme siempre a mí mismo antes que a la fortuna".
La Libertad Cartesiana
En Descartes la libertad tiene la función de explicar el origen del error. El error depende de un mal uso de la libertad.
Dios crea al hombre libre, pero el mal uso de la libertad es lo que explica el origen del mal en el mundo.
Evitar el error consiste, entonces, en hacer que la voluntad dé su asentimiento a las evidencias que la razón le
proporciona. Sólo de esta manera podemos hacer juicios verdaderos.
La libertad se relaciona con el hecho de que el hombre es más libre en tanto dependa cada vez menos de sus
apetitos y deseos, es decir, de que su voluntad esté sometida a la razón.
INMANUEL KANT
Vida
Nació el 22 de abril de 1724 en Königsberg, en el seno de una familia modesta y de confesión pietista,
derivada del luteranismo. En 1732 ingresó al Collegium Fredericianum, cuyo ambiente, también pietista
y riguroso, marcó su carácter.
En 1740 ingresó a la Universidad de Königsberg, donde recibió una completa formación en filosofía,
matemáticas y ciencias naturales. Se familiarizó con la obra de Newton y con la obra de los
racionalistas alemanes, como Leibniz y el filósofo y matemático Christian Wolff.
En 1762, Kant entró en contacto con la filosofía de Hume, de quien afirma que "interrumpió mi sueño
dogmático y dio a mis investigaciones en el campo de la filosofía especulativa una dirección
completamente distinta". También leyó a Rousseau y confesó: "necesito leer y releer a Rousseau hasta
que no me cautive ya la belleza de la expresión y pueda analizarlo todo con la razón solamente".
En 1770 fue nombrado como profesor ordinario de lógica y metafísica en la Universidad de Königsberg,
lo cual le aseguró una economía estable hasta su jubilación. Continuó trabajando sobre el tema de si la
metafísica podía ser una ciencia. Como resultado de sus investigaciones publicó en 1781 su obra más
importante: Crítica de la razón pura. En 1786 fue nombrado rector en Königsberg y miembro de la
Academia de Ciencias de Berlín.
Murió el12 de febrero de 1804.
Obras Principales
· Pensamientos sobre la verdadera estimación de las fuerzas vivas (1746).
· Historia general de la naturaleza y teoría del cielo (1755).
· Monadología física (1756).
· El único argumento posible para la demostración de la existencia de Dios (1763).
· Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime (1764).
· Los sueños de un visionario aclarados por 105 sueños de un metafísico (1766).
· Disertación acerca de la forma y 105 principios del mundo sensible y del inteligible (1 770).
· Crítica de la razón pura (1781).
· Prolegómenos a toda metafísica futura (1783).
· Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1 785).
· Crítica de la razón práctica (1 788).
· Metafísica de las costumbres (1797).
INMANUEL KANT
El Problema de la Metafísica
Se ocupó de resolver el problema de si la metafísica tradicional, era una ciencia del mismo nivel de las
matemáticas y de la física.
Intentó demostrar, de forma universal y necesaria, que no existe ninguna posibilidad de realizar el
proyecto teórico de conocer con certeza los objetos de la metafísica tradicional.
El nuevo conocimiento metafísico coincide precisamente con el conocimiento de esos límites del
conocimiento. En este sentido, para Kant la metafísica tradicional no es posible como conocimiento
válido, pero la epistemología será la forma en que la metafísica puede ser válida.
El Giro Copernicano de la Metafísica
Para Kant, la epistemología estaba definida por la tarea de determinar las condiciones a priori del
conocimiento humano, como parte del intento por ver la posibilidad de un conocimiento metafísico
acerca de la existencia de Dios, el alma y la libertad.
Tales condiciones, al darse a priori, eran condiciones trascendentales, es decir, universales y
necesarias, sin las cuales el conocimiento a priori no era posible.
Según Kant, racionalistas confundían condiciones lógicas del conocimiento con condiciones
trascendentales, mientras que los empiristas confundían condiciones psicológicas con condiciones
trascendentales. Ello a causa del desconocimiento de una clase de juicios que eran fundamentales en
las ciencias: los juicios sintéticos a priori. A la luz de estos juicios Kant realiza un giro copernicano,
es decir, supone que los objetos se rigen por condiciones que el sujeto les impone y no que el
conocimiento se rige por los objetos.
INMANUEL KANT
Tipos de juicios
Antes de Kant sólo se conocían dos tipos de juicios:
• Los juicios analíticos, es decir, juicios a priori que no ampliaban nuestro conocimiento y hallaban
su justificación a priori en el principio lógico de no contradicción y por eso eran válidos de manera
universal y necesaria.
• Los juicios sintéticos, es decir, juicios a posteriori que sí permitían ampliarlo. Los juicios sintéticos
se basaban en la experiencia y por eso sólo eran válidos de manera contingente.
Pero según Kant, existían también:
• Los juicios sintéticos a priori, es decir, juicios que nos daban información nueva con
independencia de la experiencia. Pero ¿cómo es posible conocer objetos con independencia de la
experiencia? Porque los juicios sintéticos a priori eran universales y necesarios basado en fuentes
trascendentales del conocimiento, esto es, en intuiciones puras y conceptos puros. Y a través de
tales fuentes de conocimiento a priori era posible justificar el conocimiento a priori de los objetos.
Si existía la posibilidad de hablar de una noción de aprioridad que no fuera lógica y de una noción
de síntesis que no fuera empírica, entonces sería posible hallar una nueva explicación para el
conocimiento matemático y para parte del conocimiento de la física, pues ambas ciencias poseían
verdades sintéticas a priori.
INMANUEL KANT
Juicios sintéticos a priori
La solución de Kant al problema de la metafísica se da en tres pasos. Los dos primeros determinan
las condiciones sensibles e intelectuales del conocimiento sintético a priori, mientras que el tercer paso
consiste en aplicar esos resultados a la metafísica tradicional para mostrar que no es una forma válida
de conocimiento.
PRIMER PASO: condiciones sensibles del conocimiento
Esta se relaciona con una explicación acerca de cómo el espacio y el tiempo, como formas puras de
la sensibilidad, son condición de posibilidad de nuestra experiencia sensible y del conocimiento
matemático.
• Espacio y tiempo como formas a priori de la sensibilidad. Nuestra percepción del mundo depende de
dos tipos de percepción: la intuición empírica, que es la percepción de un objeto a través de una
sensación, y la intuición pura, que es la percepción de un objeto con independencia de la sensación.
• Deducción metafísica del espacio y del tiempo. Para que podamos percibir cosas en el espacio
debemos presuponer que en nosotros existe una forma de ordenar la multiplicidad de datos que
percibimos. Si no suponemos esta forma pura, no podríamos percibir ningún fenómeno en el espacio.
Lo mismo sucede con el tiempo. Igualmente podemos pensar un espacio vacío de objetos pero no
podemos pensar un objeto que no tenga la propiedad de estar en el espacio.
• Deducción trascendental del espacio. El hecho de que la matemática contenga verdades sintéticas a
priori, supone que el espacio debe ser una intuición pura. Puesto que los juicios de la geometría
necesitan referirse a objetos geométricos tales como triángulos y círculos, es necesario que la mente
humana pueda generar una representación concreta de dichos objetos que no dependa de la
experiencia. A esto se denomina intuición pura. Esta depende de que exista el espacio como forma
pura de intuición sensible.
INMANUEL KANT
SEGUNDO PASO: condiciones intelectuales del conocimiento humano
El conocimiento humano requiere tanto de intuiciones como de conceptos. A través de las intuiciones
nos son dados los objetos y a través de los conceptos los podemos pensar y formular juicios sobre
ellos.
• Deducción metafísica de las categorías. Kant considera que es necesario presuponer la existencia de
conceptos puros del entendimiento o categorías que no dependan de la experiencia para explicar el
hecho de que podamos formular diferentes juicios.
• Deducción trascendental de las categorías. Kant ha demostrado que existen conceptos puros del
entendimiento, luego necesita demostrar que tales conceptos poseen realidad objetiva. Kant
establece que detrás de cada acto de conocimiento debe presuponerse la identidad del yo. Tal
identidad depende del yo trascendental. Este es el punto culminante de la filosofía moderna en el que
la objetividad del conocimiento se reduce a pura subjetividad.
De la cantidad
 Unidad
 Pluralidad
 Totalidad
De la relación
 Incoherencia y subsistencia (sustancia y accidente)
 Causalidad y dependencia (causa y efecto)
 Comunidad (acción entre agente y paciente)
De la cualidad
 Realidad
 Negación
 Limitación
De la modalidad
 Posibilidad-imposibilidad
 Existencia-no existencia
 Necesidad-contingencia
TERCER PASO: dialéctica trascendental
Kant desarrolla su crítica a la metafísica tradicional, mostrando que ninguno de sus juicios constituye
genuino conocimiento. Kant ataca aquí las demostraciones tradicionales a favor de la existencia de
Dios y a favor de la inmortalidad del alma, así como las especulaciones relativas al origen del mundo.
Además muestra la utilidad que tienen, para la sistematicidad del conocimiento humano, las diferentes
ideas metafísicas. Finalmente, Kant aborda las preguntas que lo remiten al campo de la ética, esto es,
¿qué debo hacer? y ¿qué puedo esperar?
INMANUEL KANT
LA ÉTICA KANTIANA
La ética, se ocupa de responder a la pregunta ¿qué debo hacer? La moral como la ciencia trata de
indagar cuáles son las normas universales que deben regir el comportamiento humano.
Deber y buena voluntad
Kant halla en lo que él llama buena voluntad el fundamento de la moralidad, porque es algo que es
bueno de manera absoluta.
Para saber cuándo actuamos guiados por una buena voluntad, Kant distingue entre dos tipos de actos:
Actos conformes al deber: cuando las personas en sus acciones respetan aparentemente ciertas
normas morales, pero movidos por un interés egoísta y no por convicción.
Actos por deber: Actuar por deber es actuar sin estar movido por intereses o inclinaciones. Cuando se
actúa por deber, simplemente se actúa por respeto a la norma y no por alguna utilidad que podamos
obtener de dicha acción.
El imperativo categórico
Kant estableció el imperativo categórico como un criterio o norma general para determinar cuándo
se actúa por deber y cuándo no. Sin embargo, un principio o una norma es moralmente válido si se
puede hacer universal, es decir, lo que ordena, permite o prohíbe, lo prescribe como válido para todos
los casos particulares. En este sentido el imperativo categórico se puede plantear de tres maneras:
• Primera formulación: "Obra sólo según una máxima que puedas querer al mismo tiempo que se
tome como ley universal". Una máxima es un principio práctico que vale de manera subjetiva, a
diferencia de una ley, que es válida para todo ser racional. Si mi máxima puede valer como ley
universal para todo ser racional, entonces mi máxima es moral.
• Segunda formulación: "Actúa de manera que siempre tomes a la humanidad, tanto en tu persona
como en la de cualquier otro, como fin, nunca como sólo medio". Una acción es moral si, y sólo si,
trata a las personas con respeto. Pues las personas son fines en sí mismos y merecen respeto.
• Tercera formulación: "No hacer ninguna acción por otra máxima que esta: que la voluntad por su
máxima, pueda considerarse a sí misma, al mismo tiempo como universalmente legisladora". La
voluntad debe ser una voluntad autónoma para que, de manera incondicional, pueda legislar
universalmente.
INMANUEL KANT
El deber como constricción
Uno de los aspectos más polémicos de la ética kantiana tiene que ver con el hecho de que, en tal ética,
es imposible decidir entre normas conflictivas. El ejemplo clásico es el caso de si estamos o no
obligados a mentir para salvar la vida de alguien. Desde el punto de vista kantiano, siempre estamos
obligados a no mentir. En este sentido, no sería moralmente correcto salvar la vida de alguien si ello
implica mentir. Obviamente estamos obligados a ayudar a los demás, pero sin violar ninguna norma.
Entonces, ¿qué debemos hacer? Si seguimos a Kant, simplemente no podemos decidir.
Hacia una Ética de la Autonomía
Kant crítica a que la ética depende de la religión, pues viola el principio fundamental de la moral, que
es, la autonomía. En palabras de Kant: "Tampoco se entiende con esto que la aceptación de la
existencia de Dios sea necesaria como fundamento de toda obligación en general, pues ese
fundamento descansa, como ha sido suficientemente probado, en la autonomía de la razón misma".
Para Kant es inadmisible la moral heterónoma que sustenta la validez de una norma moral dependa
de la autoridad de Dios.
Las obligaciones morales no lo son porque dependan de una autoridad externa al sujeto; son
obligaciones porque pueden establecerse de manera racional como obligaciones y ser autoimpuestas
por el sujeto mismo.
Todo ser racional está en capacidad de determinar la validez de las normas morales y no necesita,
en consecuencia, que un dios se las prescriba. De hecho, la ética es anterior a la religión y por ello
siempre tenemos que juzgar por nosotros mismos y de manera autónoma cualquier precepto venido de
la religión, o de otro lugar, para determinar su validez como norma moral: "Incluso el santo evangelio
tiene que ser comparado primero con nuestro ideal de perfección moral, antes de que le reconozcamos
como tal". La ética kantiana ilustrada se opone cualquier ética heterónoma de corte dogmático.
INMANUEL KANT
POSTULADOS DE LA RAZÓN PRÁCTICA
Kant afirma en la Crítica de la razón práctica, que el razonamiento moral puede servir para defender
nuestras creencias más preciadas: nuestra creencia en Dios, en la inmortalidad del alma y en la
libertad de la voluntad. Tales creencias pueden ser justificadas de alguna manera si se logra demostrar
que son presupuestos necesarios para la moralidad. Debemos actuar como si fuéramos libres, como si
Dios existiera y como si fuéramos inmortales. Dado que una vida virtuosa no es garantía, debe existir
un ser supremo que garantice la conexión entre virtud y felicidad.
Kant sería entonces un teísta moral puesto que defiende que la existencia de Dios puede conocerse a
partir de la moralidad. Esta posición, claro está, contrasta con la posición de la ética teológica que
afirma que la moral presupone la validez de la religión.
INMANUEL KANT
LA FILOSOFIA KANTIANA DE LA RELIGIÓN
El resultado final de la ética kantiana es el hecho de que la ética conduce necesariamente a la religión,
pues, Dios es un postulado de la razón práctica. Dicho postulado permite asegurar que los seres
humanos podemos alcanzar el sumo bien, esto es, la correspondencia, la conexión o la vinculación
entre virtud y felicidad. Si los seres humanos hacen lo que deben hacer, se supone que pueden
esperar que Dios favorezca su felicidad debido a que han llevado una vida virtuosa.
La religión es una empresa puramente racional, que se identifica con la religión natural propia de los
filósofos ilustrados. A Kant no le interesa tratar sobre la religión revelada, pero aun así, analiza de
forma detallada el cristianismo porque, según él, la religión puede ser considerada dentro de los
límites de la pura razón.
Los principales argumentos de Kant, a propósito de la religión cristiana, son los siguientes:
• Distinción entre el bien y el mal. En los seres humanos hay dos inclinaciones contradictorias:
• Una inclinación hacia el bien, que se identifica con la capacidad humana de reconocer y de
obedecer normas morales.
• Una inclinación hacia el mal, que se identifica con el egoísmo moral y el orgullo, como criterios de
valoración moral. Esta inclinación se interpreta como el pecado original.
De la misma manera que en su ética, Kant interpreta que el objetivo del cristianismo debe ser superar
el amor propio y trascender a la ley moral.
• La figura de Cristo. Kant considera que lo que representa Cristo es el ideal de un hombre moral.
En consecuencia, la fe en Cristo es la fe en la posibilidad de que la humanidad respete la ley moral.
• La institución de la iglesia. Para Kant, la iglesia como tal puede constituir lo que él llama un estado
ético, es decir, un estado universal regido según leyes morales.
Esta manera de enfocar la religión es un intento de Kant por darle cabida al fenómeno religioso dentro
de la cultura de la ilustración, cultura que muchas veces es francamente hostil a tal dimensión de la
vida humana.
En este sentido, Kant logra una interpretación de la religión que no dé lugar a dogmas ni a fanatismos.
INMANUEL KANT
A MANERA DE RESUMEN:
Según Kant, el ser humano tenía una doble condición. Por un lado, era un ser que habitaba en el
mundo natural de los fenómenos, es decir, las cosas tal como aparecen y, por otro, era un ser que
habitaba en el mundo de los noúmenos, es decir, de las cosas en sí. El conocimiento humano era un
conocimiento que se restringía al campo de los fenómenos, mientras que la realidad en sí misma era
desconocida. Dicho conocimiento provenía de dos fuentes:
•del material en bruto de las sensaciones, y de las formas a priori de la sensibilidad -espacio y tiempo-;
•de las formas a priori del entendimiento -las categorías-.
El idealismo de Kant consistió en afirmar que la realidad, tal como la conocemos y experimentamos,
dependía de condiciones subjetivas a priori. En este sentido, la importancia del yo, o la conciencia
dentro del conocimiento, era fundamental, pues la realidad que se podía conocer era una realidad
estructurada por el sujeto. La naturaleza y sus leyes surgían de la actividad estructuradora del sujeto.
En el centro de la realidad se encontraba el yo como su fundamento.
Este yo, además, era capaz de trascender el mundo de los fenómenos y elevarse hasta el reino
nouménico de la libertad, el cual hallaba su plena realización en la moralidad y en la religión. Por su
parte, la libertad humana se realizaba en la historia.
WILHELM FRIEDRICH HEGEL (1770-1831)
Vida y Obras
Nació en Stuttgart en 1770. Realizó estudios de filosofía y teología en la Universidad de Tübinga. Con
los filósofos Schelling y Holderlin formó parte del movimiento romántico alemán. Se desempeñó como
profesor de filosofía en las universidades de Berlín y Heidelberg. Su filosofía estuvo profundamente
influida por el pensamiento de Kant y de Spinoza. Del primero tomó su línea idealista, radicalizándola,
mientras que del segundo heredó su panteísmo racionalista.
Sus obras más importantes son: Fenomenología del espíritu, La ciencia de la lógica, La enciclopedia
de las ciencias filosóficas, Lecciones sobre filosofía de la historia universal y Principios de la filosofía
del derecho.
El papel de la historia en la filosofía
El hallazgo fundamental de la filosofía de Hegel consistió en mostrar la importancia de estudiar la
naturaleza humana desde un punto de vista histórico.
Para Hegel la separación entre razón y voluntad no interpretaba de manera correcta la verdadera
naturaleza humana, pues la distinción entre estas dos facultades no se originaba en el sujeto sino en la
historia, y por ello la historia era el lugar en donde debía superarse tal escisión. Allí el hombre podría
encontrar su plena realización como ser libre.
Para Hegel, la realidad era concebida más como un proceso que como una realidad fija e inmutable. Se
hallaba en constante cambio y proceso de transformación, y su objetivo residía en el
autorreconocimiento y en el autoconocimiento.
Hegel consideraba que era el espíritu y no la materia el sujeto de este proceso de realización, posición
que se conoce como idealismo absoluto. Según este planteamiento, el espíritu era la realidad última
que constituía la realidad.
La realidad, con su dinamismo, tendía a supera sus limitaciones y hallar su plena realización. Es
proceso para Hegel es dialéctico y se da en tres momentos: la tesis o afirmación, la antítesis negación y
la síntesis o negación de la negación' -superación-.
WILHELM FRIEDRICH HEGEL
El CONOCIMIENTO DIALÉCTICO
Hegel afirmaba que el conocimiento sólo era verdadero si era un conocimiento absoluto. Por tanto,
conocer una cosa implicaba conocer la totalidad de sus posibles relaciones con lo real. En otras
palabras, Hegel identificó pensar y ser.
Pensar dialécticamente significaba para Hegel, pensar que la realidad solamente era explicable a
través de categorías dinámicas que permitieran comprender la naturaleza de los cambios históricos.
Para Hegel, el pensamiento de los hombres avanzaba dialécticamente, del mismo modo que la
realidad.
La característica más importante en la filosofía de Hegel consistió, entonces, en interpretar la
dialéctica, no sólo de una manera lógica tradicional, esto es, como una forma del pensamiento
humano, sino además en interpretada de manera metafísica, es decir, como la forma del
automovimiento de lo real. Tanto la dinámica de la realidad como la dinámica de nuestro pensar eran
para Hegel el mismo tipo de proceso.
El IDEALISMO ABSOLUTO
Para Hegel, el sujeto del proceso dialéctico, que se venía manifestando a lo largo de la historia, no era
otro que el espíritu. La razón, o lo ideal, se hallaba en lo más profundo de la realidad y por lo que es
posible adecuar la razón con lo real: "todo lo racional es real y todo lo real es racional".
El idealismo de Hegel, por tanto, es absoluto porque lo único que existe es el espíritu. El desarrollo
dialéctico del espíritu se da en tres momentos:
• El espíritu subjetivo. Que se expresa a través del hombre, bajo la forma de la libertad y el
pensamiento y que alcanza su máximo nivel en la autoconciencia.
• El espíritu objetivo. Que es la racionalidad objetivada en el derecho, la familia y el Estado. Para
Hegel, la libertad sólo podía tener lugar dentro del Estado.
• El espíritu absoluto. Es el momento de máxima plenitud en la realización final del espíritu, en la que
se piensa a sí mismo, alcanzando la autoconciencia en tres realizaciones diferentes: el arte, que es
su manifestación sensible; la religión, que es su manifestación en la interioridad del sujeto y,
finalmente, en la filosofía, que es el momento de reconciliación perfecta en el que el espíritu logra
su propia autoconciencia.
JUAN AMOS COMENIO (KOMENSKY) (1592-1670)
Su preocupación básica es el problema de la formación del hombre por el hombre mismo, como un
objeto sistemático de reflexión y de aprendizaje intencional en las nacientes sociedades modernas.
La enseñanza juega un papel especial en la formación humana: "En general a todos es necesaria la
cultura. [...] Quede, pues, sentado que a todos los que nacieron hombres les es precisa la enseñanza,
porque es necesario que sean hombres, no bestias feroces, no brutos, no troncos inertes. De lo que se
deduce que tanto más sobresaldrá cada uno a los demás cuanto más instruido esté sobre ellos.
La educación es el medio para alcanzar la perfección del hombre y el fundamento de un proyecto de
orden social. En este sentido, Comenio habla del papel de la educación en relación con la cultura, el
mejoramiento de la sociedad en general, y del hombre en particular. Su cosmovisión religiosa es el
sustento de la tarea humanista y de reforma social, y para tal fin la educación cumplirá con ciertas
cualidades y habrá de efectuarse de una cierta manera.
Este es el pedagogo bohemio que mientras recoge y sintetiza toda experiencia humanístico
renacentista abre camino a la constitución científica y autónoma de la pedagogía moderna.
Es conocido por su obra La Didáctica magna, pero tiene otros escritos en los que se muestra
innovador de métodos didácticos y de propuestas educativas: la Janua linguarum reserata, la
Linguarum methodus novísima, el Orbis sensualium pictus y la Pansophia.
Fe y razón se funden en el pensamiento de Comenio, de manera que a la racionalidad del orden
natural le corresponde la confianza en el orden providencial del universo. Esto le lleva a reconocer, en
la armonía del todo, el vínculo estrecho entre el Creador y lo creado y a considerar a Dios no sólo como
causa, sino también como el fin de la realidad y por consiguiente, más aún, como meta final del proceso
educativo. De ahí que, sabiduría, prudencia y piedad son las actitudes que denotan las cualidades del
ser personal y que por esto se hacen objetivos de la educación.
COMENIO
En Comenio, ya está presente la intuición de una educación permanente, que va desde la escuela
del nacimiento a la escuela de la muerte, momentos “fundamentales” de la vida humana.
En cambio son momentos de la institución escolar los cuatro niveles correspondientes a las cuatro
etapas del alumno:
la escuela maternal, se realizar en casa a los niños de 3 a 6 años, con la relación afectiva.
la escuela vernácula, debe existir en cada Municipio, desde 6-12 años con la tarea de ejercitar los
sentidos, la imaginación y la memoria: lengua materna, nociones elementales de aritmética, de historia
y de geografía, trabajos manuales, catecismo y normas de conducta moral constituyen lo esencial del
programa de estudio, de manera que obtenga la inserción del niño en la naturaleza, el contacto con los
demás hombres y el amor de Dios.
la escuela latina (en cada ciudad) para los jóvenes 12-18 años, con las seis clases de gramática,
física, matemáticas, ética, dialéctica y retórica.
la escuela pansófica, en ella se tendrá también una séptima clase de teología y hebreo para el
conocimiento de la Sagrada Escritura.
la academia (en cada región), con un estudio que permita al hombre la total realización de sus
funciones civiles y profesionales.
En la Pampaedia, proyecta una educación universal para todos los pueblos con estas intensiones:
1) Que todos los hombres vayan a la naturaleza universal; 2) en torno a todas las cosas; 3) con el fin
de que se vuelvan totalmente cultos.
Su didáctica, trata de partir de la experiencia, de tener, por tanto, un conocimiento de las cosas
antes que de las palabras que las significan.
Para este autor la naturaleza –el concepto más amplio– es buena porque es el punto de partida que
tiene un origen divino, frente a la sociedad que es mala y corrompe; la educación (equiparable a
formación) es el medio para corregir esta deficiencia.
Rousseau, afirma que al ser humano habrá de procurársele de aquello que no fue provisto al nacer
mediante la educación: "Nacemos débiles, necesitamos fuerzas; nacemos desprovistos de todo,
necesitamos asistencia; nacemos estúpidos, necesitamos juicio.
La educación, la institución y la instrucción son tres cosas tan diferentes en su objeto como el ayo, el
preceptor y el maestro (Rousseau, 1998, p. 38–39, 40).“
El principio guía de la obra maestra pedagógica de Rousseau, el Emilio, es la libertad guiada
rectamente por la razón, es decir, no abandonar al hombre a la voz de los instintos, sino educarlo con
la voz superior de la razón.
El proceso educativo, que ha de ser permanente, debe variar conforme a los estados y prepararse
para la vida social, liberando al alumno de aquellas actitudes nefastas, egoístas y conflictivas que son
necesarias eliminar en el marco del nuevo contrato social. Esto implica la educación de todo el
hombre, sentimientos y razón, para la voluntad general y el bien común
La educación según la voz de la razón, es educar para las exigencias del nuevo pacto social que exige
valor y fuerza. Se trata de educar al hombre para la sumisión a la voz superior de la razón. Es la
orientación que se encuentra en La nueva Eloisa, y luego en el Emilio, en dónde éste, enamorándose
de Sofía, es obligado por su tutor, la fuerza moral de su superior, a emprender un viaje, y separarse de
ella, con el propósito de que domine su pasión. “No hay verdadera felicidad sin valor, ni virtud sin
lucha: la palabra virtud viene de la palabra fuerza; la fuerza es la base de toda virtud”.
El principio guía del Emilio, es una “libertad guiada rectamente”. El amor de si ha de transformarse en
amor por la comunidad y llegar a ser el amor por los otros; las pasiones que son “los instrumentos de
nuestra conservación” deben cambiarse por estrategias de defensa de la comunidad; los instintos
deben madurar al punto que ofrezcan consistencia y espesor a la razón, a la que compete la guía de
la vida comunitaria.
Con este propósito, el itinerario educativo debe ser gradual y respetuoso de los estadios del
desarrollo. El proceso educativo, que nos debe acompañar en todas las fases de la vida –educación
permanente- debe variar de acuerdo con los estadios:
 Del nacimiento hasta los 12 años, debe dedicarse al ejercicio inteligente de los sentidos, el profesor
no ha de considerar al niño como un adulto en miniatura. La infancia tiene determinados modos de
ver, pensar, sentir, totalmente especiales; nada más necio que desear sustituirlos por los nuestros”.
 La educación de los 12 – 15 años: ha de desarrollarse una educación intelectual, orientando la
atención hacia las ciencias, la física, la geometría, la astronomía, pero por un contacto directo con
las cosas, para que se afirmen la regularidad y por lo mismo, la necesidad de la naturaleza. Es el
período en el que los instintos y las pasiones, enfrentándose con las leyes de la realidad, con la
resistencia de las cosas, con las limitaciones que ellas nos asignan. El esquema de la educación es
la fuerza de las cosas, la dura necesidad de la realidad.
 La educación de los 15 – 22 años: la atención ha de concentrarse en la dimensión moral, del amor
al prójimo, el sentido de la justicia y por lo mismo en la dimensión social y comunitaria de la vida
individual, con el ingreso efectivo al mundo de los deberes sociales. Como complemento de este
itinerario, se procurará la educación para el matrimonio.
La educación es el camino para la sociedad renovada, con todo su rigor y su expansión social,
bloqueando desde el comienzo toda forma de egoísmo, ansiedad por el futuro que apague el gozo del
presente.
La pedagogía de Rousseau se ilumina en el marco de El contrato social y por lo mismo de una vida
política renovada que determinando las condiciones de pertenencia y las garantías de desarrollo,
encarna al verdadero preceptor del Emilio.
Para este autor la educación lleva ya un curso determinado por la propia naturaleza humana a fin de
trascender de esa condición primitiva de la cual parte, a la vez que dicha condición es determinante de
la acción educativa.
En su obra Cómo Gertrudis enseña a sus hijos, sustenta básicamente las categorizaciones de
enseñanza y desarrollo natural, dado que: "Toda la enseñanza del hombre no es, pues, otra cosa que
el arte de tender la mano a esa tendencia natural hacia su propio desarrollo, y ese arte reposa
esencialmente en los medios de poner en relación y en armonía las impresiones que han de grabarse
en el niño en la graduación precisa del desarrollo de sus fuerzas”.
Preocupado sobre todo por el estado de pobreza y de abandono en que vivían numerosos estratos de
la población, por las consecuencias de la revolución francesa y de las guerras napoleónicas,
Pestalozzi abre orfelinatos, escuelas profesionales, instituciones de asistencia y de educación.
Sus escritos hace referencia constante a las experiencias y en los que su espíritu intuitivo sabe valorar
las situaciones concretas bastante más que el razonamiento o el procedimiento lógico de la
abstracción, entre ellos se encuentran: Mis indagaciones sobre el curso de la naturaleza en el
desarrollo del género humano, en el que esboza una filosofía de la historia de la humanidad en sus
tres momentos (natural, social y moral); de gran interés pedagógico las dos obras Leonardo y
Gertrudis y Cómo Gertrudis enseña a sus hijos; y el Canto del cisne (1826), constituye una especie de
testamento espiritual.
No es suficiente la institución escolar para la consecución de los fines educativos e implica a todos toda la vida de un pueblo, tal como presenta Leonardo y Gertrudis- en la promoción de la humanidad.
Se hace explícita la doctrina de que "la vida educa", y en la vida está presente la escuela y la familia,
el trabajo y cualquier otro tipo de relación social.
Pestalozzi es el pedagogo de la escuela de base, elemental o del pueblo (como se llamará). Con
dos indicaciones precisas: que la escuela refleje lo más posible el espíritu de la intimidad familiar y que
acoja la experiencia del trabajo de manera que éste se convierta en ejercicio para la futura actividad
profesional.
La formación profesional de las clases más pobres se convierte también en estímulo para las "clases
medias", cuya educación es favorecida por su misma situación económica y por la industria. De ahí que
el Estado deba abrir escuelas profesionales con vistas a "crear diversos tipos de industria".
Es posible educar uniendo el estudio y el trabajo: para el primero serán necesarios libros de texto "en
los que estén expuestos claramente los principios de la economía doméstica, de la agricultura y de la
industria".
En Cómo Gertrudis enseña a sus hijos, se indagación sobre el método y se el objetivo de la
educación elemental en el desarrollo equilibrado y completo de la persona humana, al respecto se
toman en consideración las tres actividades -intelectual, moral y manual- que se deben desarrollar en sí
y en su relación recíproca, y esto deberá acontecer desde su primer manifestarse.
 La actividad intelectual comienza con la vida del niño y se pone en marcha a partir de la experiencia
sensible. La intuición es su fundamento, y tres son sus elementos: la forma, el número y la palabra,
aspectos con los que se ofrece la posibilidad de conocer lo esencial de las cosas y, a la vez,
cualidades intrínsecas a las mismas cosas. Pestalozzi lo llama el abecé de la intuición. De aquí las
tres materias fundamentales de la escuela elemental: el dibujo (del que derivan la geometría y la
caligrafía), la aritmética y el lenguaje. El conocimiento procede de la intuición a las ideas, para llegar,
finalmente, a los juicios, es decir, a la capacidad evaluación crítica.
 Junto a la intuición externa, la intuición interna (moral) tiene como objeto propio lo bello, el bien, el
alma y Dios. La educación del corazón de desarrollar los sentimientos estéticos, del amor, de la
piedad y de la fe religiosa; pero siempre a través de la experiencia directa, de la participación
personal, que permitirá elevar gradualmente el sentimiento hasta la total comprensión de la ley moral
y de su legislador.
 La educación manual, porque en el trabajo el hombre desarrolla plenamente lo que sabe, más aún,
lo que es.
Y con esto la educación elemental, se ofrece como cultura capaz de responder a las exigencias de
base de cada uno así, pues, es cultura auténticamente educativa.
Herbart, en su obra Bosquejo para un curso de pedagogía, desarrolla con amplitud el concepto
inclusivo de educabilidad como elemento base de la pedagogía y precedente del concepto de
educación
Para Herbart, la educación está vinculada necesariamente con la idea de finalidad y el conocimiento
de la naturaleza del educando, aspectos a partir de los cuales se puede determinar con propiedad el
método más conveniente para la instrucción, la disciplina y la formación. Por lo tanto, finalidad,
naturaleza del educando y método son tres de las categorizaciones con que se delimita el concepto de
educación.
En la Pedagogía general deducida del fin de la educación y el Compendio de las lecciones de
pedagogía. Herbart, se proclama como un realista, ya que construye su doctrina sobre la teoría de los
“reales”, y porque considera que todo se debe basar en la experiencia. Afirma que hasta las normas de
vida ética derivan de la experiencia directa de la realidad humana. Se trata de:
Las ideas prácticas, de la libertad interior, de la perfección, de la benevolencia, del derecho y de la
equidad;
Las ideas objetivas, que se refieren a las actitudes sociales: la idea de la sociedad de derecho, del
sistema de las recompensas, del sistema administrativo, del sistema de la cultura y de la sociedad
animada.
El problema pedagógico se reconduce sustancialmente a un problema de método, en este sentido
Herbart propone los tres medios: el gobierno (la disciplina), la enseñanza y la educación.
Sobre la base del interés se construye la cultura, que se realiza a través de los cuatro momentos del
observar, del prestar atención, del exigir y del actuar.
De aquí un procedimiento didáctico que, partiendo de lo concreto (lo particular) para llegar a lo
abstracto (lo universal), se precisa como claridad (intuición), asociación (confrontación),
sistematización (generalización) y aplicación (didáctica).
Herbart distingue dos direcciones del interés:
 La cognoscitiva (interés empírico, especulativo y estético) la enseñanza deberá mostrar, unir,
enseñar y filosofar
 La participativa (interés simpatético, social y religioso) la enseñanza será intuitiva, continua, elevada
y penetrante.
Cosas, formas y signos constituyen el contenido de la enseñanza.
La didáctica se individua en dos momentos del análisis y de la síntesis.

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