Las emociones entre Santo Tomás y Antonio

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Las emociones entre
Santo Tomás y Antonio Damasio
“En el principio
estaban las
emociones!!!”
Yo prefiero
llamarlas
“pasiones”
¿qué es una emoción?
Pero…
Desde el punto de vista etimológico (del latín ex – movere) quiere decir
moverse hacia afuera. Se definen clásicamente como una serie de
respuestas a la percepción de un estímulo con el cual un organismo
interactúa. Son respuestas:
• Fisiológicas
• Tónico postural
• Comportamentales
• Mímico faciales y
• lingüísticas
Existen emociones primarias o fundamentales y otras sociales o
complejas.
Las primeras están asociadas a la sobrevivencia y podemos enumerar:
La alegría, la tristeza, el miedo, el enojo, la sorpresa, el
desprecio, el disgusto….
Entre las sociales: la vergüenza, la culpa, la envidia y la
celosía…
Las emociones son fenómenos
universales en hombres y animales…
Cuando se unen a pensamientos,
imágenes, valores, principios y juicios
se vuelven un sentimiento.
Y por último tomando conciencia de
sentir me hago consciente de mí
mismo.
Las emociones se diferencian
de los sentimientos porque
reaccionan hacia el exterior,
mientras que el sentimiento lo
hace hacia dentro.
Las emociones son causadas del
input que llega al cuerpo desde el
cerebro. El cerebro ve algo que le da
miedo e infunde en el cuerpo una
activación que corresponde al miedo.
Todo con el fin de sobrevivir.
Con la conciencia el sistema se
perfecciona
“La gran difusión de las emociones
durante el desarrollo y luego en la
experiencia cotidiana, conecta de
hecho todos los objetos y situaciones
de nuestra experiencia, en virtud de
condicionamiento, a valores
fundamentales de la regulación
homeostática”.
“Creo como Espinoza en un Dios que
es la naturaleza misma. La naturaleza
nos sedujo al bien a través de la
recompensa y como si fuera poco nos
agregó el dolor como elemento
punitivo frente a comportamientos
contra la vida”.
Creo que las pasiones pertenecen a la
parte apetitiva del alma, y más al
apetito sensible que al espiritual…
concuerdo entonces que compartimos
las pasiones con los animales.
Considero la emoción como
afección, en el sentido de
modificación súbita, y referida a
aspectos por los cuales el alma
humana es potencialidad, pudiendo
recibir y/o padecer acciones.
Divido las emociones en las derivadas de la parte
irascible y las de la parte concupiscible. La
primeras se refieren al bien o al mal en cuanto
difíciles de conseguir o evitar. Y las segundas son
referidas al bien o la mal como referidos en sí
mismos.
Las emociones del apetito irascible son: el
temor, la ira y la audacia.
Y las de la parte concupiscible: la alegría, la
tristeza, el amor y el odio.
En síntesis, las emociones que pertenecen a la parte o apetito
concupiscible se refieren a movimientos y acciones mediante las cuales
se obtiene un bien, o un alejamiento del mal, y las que pertenecen a la
parte irascible condicionan la existencia y aparición de las emociones
concupiscentes, lo que quiere decir que en un mundo en el que se
considera que el bien es de difícil obtención y el mal difícil de evitar,
su anticipación, así como el esfuerzo para conseguir el primero y evitar
el segundo, median e intervienen en las otras emociones.
Pero lo que más me importa es la
mutua influencia entre la razón y
las emociones. Eso me parece
fundamental. En síntesis….
El ser humano no es sólo su mente, sino
también su cuerpo, de tal forma que constituye
una unidad substancial de cuerpo y alma,
existiendo una unión estrecha y esencial entre
ambos y en cada persona.
La razón y la voluntad son las potencias
superiores del ser humano, constituyéndose
como las facultades por las que la persona está
capacitada, en primer lugar, para abrirse a toda
la realidad y conocerla en su esencia
(función de la razón), y en segundo, para
conducirse frente a dicha realidad de
manera libre y auto-determinativa (función de
la voluntad).
Los seres humanos, además de razón y
voluntad tienen otras potencias de
conocimiento y de tendencia que
refieren a los apetitos sensitivos que
funcionan también en los animales
aunque más simplemente….
Existen en este nivel sentidos externos (los
clásicos cinco) y los sentidos internos: la
imaginación, el sentido común, el sentido
estimativo (cogitativo). La facultad cogitativa
tiene la función de hacer síntesis.
La razón o inteligencia influye sobre el apetito sensitivo no
sólo mediante el sentido cogitativo (percepciones y conciencia
superiores sensibles e inteligentes acerca de bondad o maldad), sino
también mediante los demás sentidos internos superiores (sentido
común, memoria e imaginación), especialmente la
imaginación. La inteligencia interviene en las actividades de la
imaginación formando imágenes mentales que producen determinadas
emociones, y que a su vez mueven el
apetito sensitivo. De esta forma "La razón pone delante de la
sensualidad, mediante la imaginación, una cosa bajo el aspecto de
deleitable o repelente, según ella le parece.
Y de esta manera, la sensualidad es movida hacia el gozo o hacia la
tristeza".
Dos son pues los efectos del apetito sensitivo: las
pasiones y las mociones exteriores. Como efecto propio y
directo produce determinados afectos del alma llamados
“pasiones”, que a su vez producen como segundo efecto
el impulsar a la realización, o evitación, de una
determinada acción (moción). Por ejemplo, el mucho
miedo (pasión) impulsa a la huida (moción), o también,
los grandes deseos de algo (pasión) impulsan a su
adquisición (moción).
"El apetito sensitivo se subordina a la voluntad en
el orden de la ejecución, que se realiza por la fuerza motriz. En
los animales, a la actividad concupiscible e irascible sigue
inmediatamente el movimiento; por ejemplo, en la oveja, que
huye al instante por temor al lobo; pues no hay en ellos un
apetito superior que oponga resistencia. El hombre, en cambio,
no se mueve inmediatamente a impulso del apetito irascible y
concupiscible, sino que espera el imperio de la
voluntad, que es el apetito superior. Pues en todas las
potencias motoras ordenadas la una a la otra, la segunda no se
mueve sino en virtud de la primera; por eso el apetito inferior
no basta para mover mientras que el superior no lo consienta".
En síntesis, las relaciones entre las facultades superiores y las
pasiones del alma se dan de dos maneras: o las pasiones son
anteriores al juicio de la razón, “pasiones antecedentes”, o las
pasiones siguen al juicio y al querer de la voluntad, “pasiones
consecuentes”, designando con tales adjetivos no tanto un
orden temporal como un orden causal. Las pasiones
antecedentes son aquellas que se originan con independencia
del juicio racional, antes o después del mismo, pero no son
causadas por la razón ni por la voluntad. Sin embargo y por el
contrario, las pasiones consecuentes son aquéllas que están
provocadas o inducidas por la razón y la voluntad.
Mérito de “la
palomita”
Difícil
ganarte…

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