Espiritualidad de Comunión

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Enero 2013
 La
Iglesia es signo de comunión porque sus
miembros, como sarmientos, participan de la
misma vida de Cristo la verdadera vid (Jn 15,5).
En efecto, por la comunión con Cristo, Cabeza
del Cuerpo Místico, entramos en comunión viva
con todos los creyentes. (LG 2)
 Una
auténtica propuesta de encuentro
con Jesucristo debe establecerse sobre
el sólido fundamento de la TrinidadAmor. La experiencia de un Dios Uno y
Trino, que es unidad y comunión
inseparable, nos permite superar el
egoísmo para encontrarnos
plenamente al servicio del otro. La
experiencia bautismal es el punto
de inicio de toda espiritualidad
cristiana que se funda
en la Trinidad (DA 240).
 Una
mirada del corazón sobre
todo al misterio de la Trinidad que
habita en nosotros, y cuya luz ha
de ser reconocida también en el
rostro de los hermanos que están
a nuestro lado.
 Capacidad
de sentir al hermano de fe en la unidad
profunda del Cuerpo místico y, por tanto, como
“uno que me pertenece”, para saber compartir sus
alegrías y sufrimientos, para intuir sus deseos y
atender sus necesidades, para ofrecerle una
verdadera y profunda amistad.


Capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro,
para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un “don para
mi”, además de ser un don para el hermano que lo ha
recibido directamente.
Es saber “dar espacio” al
hermano, llevando
mutuamente la carga de
otros (Ga 6,2), y
rechazando las tentaciones
egoístas que
continuamente nos
asechan y engendran
competitividad, ganas de
hacer carrera,
desconfianza y envidias
(NMI 43)
 La
comunión es obra del
Espíritu Santo, pero
también requiere de la
participación y
colaboración de todos para
que, donde quiera que
estemos y en todo lo que
hagamos, contribuyamos a
fortalecerla, superando
hábitos adquiridos y
criterios puramente
territoriales y funcionales
(EJST 127).
 En
el Pueblo de Dios,
“la comunión y la
misión están
profundamente unidas
entre sí… La comunión
misionera y la misión
es para la comunión”
(Chl 32).
 En
las Iglesias particulares, todos los miembros
del pueblo de Dios, según sus vocaciones
específicas, estamos convocados a la santidad en
la comunión y la misión (DA 163)
 OBISPOS
Los obispos como pastores
y guías espirituales de las
comunidades, están
llamados a “hacer de la
Iglesia Casa y Escuela de
Comunión” (NMI 43).
 Como animadores de la comunión, tienen la misión de
acoger, discernir y animar carismas, ministerios y
servicios en la Iglesia. Como padres y centros de
unidad, se esfuerzan por presentar al mundo un rostro
de Iglesia en la cual todos se sientan acogidos como en
su propia casa (DA 188).
 PRESBÍTEROS.
Para que el ministerio del
presbítero sea coherente y
testimonial, éste debe amar y
realizar su tarea pastoral en
comunión con el obispo y con
los demás presbíteros de la
diócesis.
 El ministerio sacerdotal que
brota del Orden Sagrado
tiene una radical forma
comunitaria y sólo puede
desarrollarse como una tarea
colectiva (DA 195)
 CONSAGRADOS
Y CONSAGRADAS.
Desde su ser, la vida consagrada está
llamada a ser experta en comunión,
tanto al interior de la Iglesia como
de la sociedad.
Su vida y su misión deben estar insertas en la Iglesia
particular y en comunión con el obispo. Para ello es
necesario crear cauces comunes e iniciativas de
colaboración, que lleven a un conocimiento y
valoración mutuos, y a compartir la misión con todos
los llamados a seguir a Jesús (DA 219).
Laicos.
Los fieles laicos han de ser
parte activa y creativa en
la elaboración y ejecución
de proyectos pastorales a
favor de la comunidad.
Esto exige, de parte de
los pastores,

mayor apertura de mentalidad para que
entiendan y acojan el ser y el hacer del
laico en la Iglesia quien, por el bautismo
y la confirmación, es discípulo y
misionero de Jesucristo. En otras
palabras, es necesario que el laico sea
tenido en cuenta con un espíritu de
comunión y participación (PG 11; DA 213)
Antes de programar iniciativas
concretas, hace falta promover
una
espiritualidad
de
comunión, proponiéndola como
principio educativo en todos
los lugares donde se forma el
hombre y el cristiano; donde
se educan los ministros del
altar, las personas consagradas
y los agentes pastorales, donde
se construyen las familias y
comunidades.


Al recibir la fe y el bautismo, los cristianos
acogemos la acción del Espíritu Santo que lleva a
confesar a Jesús como Hijo de Dios y a llamar a
Dios “Abbá”. Todos los bautizados y bautizadas,
“a través del sacerdocio común del Pueblo de
Dios” (DI 5), estamos llamados a vivir y transmitir
la comunión con la Trinidad, pues “la
evangelización es un llamado a la participación
de la comunión trinitaria (DP 218; DA 157).
El proceso de la iniciación cristiana se
perfecciona y culmina con la recepción de
la Eucaristía, por la cual el bautizado se
inserta plenamente en Cristo (PO 5; EA
34). La Iglesia que celebra “es casa y
escuela de comunión” (NMI 43), donde los
discípulos comparten la misma fe,
esperanza y amor al servicio de la misión
evangelizadora. (DA 158)

La Diócesis.
Presidida por el Obispo, es el
primer ámbito de la
comunión y la misión. Ella
debe impulsar y conducir una
acción pastoral orgánica,
renovada y vigorosa, de
manera que la variedad de
carismas, ministerios, servicios y organizaciones
se orienten en un mismo proyecto misionero para
comunicar vida en el propio territorio. (DA 169)
 La
Parroquia.
Entre las comunidades
eclesiales, en las que
viven y se forman los
discípulos misioneros
de Jesucristo,
sobresalen las
parroquias. Ellas son
células vivas de la
Iglesia (AA 10; SD 55) y
el lugar privilegiado en
el que la mayoría de los
fieles tienen una
experiencia concreta
en Cristo y la comunión
eclesial. (DA 170)

Los Sectores.
Teniendo en cuenta las dimensiones de nuestras parroquias, es
aconsejable la sectorización en unidades territoriales más pequeñas, con
equipos propios de animación y coordinación que permitan una mayor
proximidad a las personas y grupos que viven en el territorio… (DA 372)
La renovación de las
Parroquias… , exige
reformular sus
estructuras, para que
sea una red de
comunidades y grupos,
capaces de articularse
logrando que sus
miembros se sientan y
sean realmente
discípulos y misioneros
de Jesucristo en
comunión… (DA 172)
 La
familia.
Ha sido y es espacio y escuela de comunión, fuente de
valores humanos y cívicos, hogar en el que la vida
humana nace y se acoge generosa y responsablemente.
Para que la familia
sea escuela de la fe y
pueda ayudar a los
padres a ser los
primeros catequistas de
sus hijos, la pastoral
familiar debe ofrecer
espacios formativos,
materiales catequéticos, momentos
celebrativos, que le permitan cumplir su
misión educativa (DA 302).

Las Pequeñas Comunidades.
Si se quieren pequeñas comunidades vivas y
dinámicas, es necesario suscitar en ellas una
espiritualidad sólida, basada en la Palabra de Dios,
que las mantenga en plena comunión de vida e
ideales con la Iglesia local y, en particular, con la
comunidad parroquial. Así la parroquia, por otra
parte, llegará a ser comunidad de comunidades. (DA
309)

¿Qué? Fijación del objetivo por lograr: conocer al grupo.

¿Quién? Personal asignado al logro del objetivo:
participantes y facilitadores.

¿Cuándo? Metas y submetas programadas y decididas
dentro de un periodo de realización: inmediatamente
después de presentarse en forma breve el equipo de
facilitadores y participantes, quienes deberán decir por
qué están en el taller.

¿Cómo? Procedimientos por seguir para el logro del
objetivo, estableciendo prioridades, secuencias y
sincronizando los pasos del proceso. Cuerpo de
cofacilitadores: entregará hojas plumones y lápices a los
participantes.
Desarrollo:
 Facilitador: Pedirá a los participantes que dibujen
un árbol con raíces, tronco, follaje y frutos y que
anoten: En las raíces (sus orígenes), dónde
nacieron, quiénes fueron sus padres, si viven,
cuántos hermanos tuvieron, qué lugar ocuparon y
el nombre de tres personas significativas en su
vida; en el tronco (quién soy), cinco adjetivos
calificativos positivos; en el follaje (sus sueños),
cinco proyectos; en los frutos del árbol (sus logros),
cinco realizaciones; en los frutos caídos (sus
pérdidas), las pérdidas más importantes.
 Luego les dirá: “Muestren su árbol a los demás
participantes y elijan espontáneamente a una
persona con quien compartirlo; compartan en un
tiempo no mayor de 5 minutos por persona su árbol
de la vida con su pareja; intercambien los papeles
y con breves palabras presenten a su pareja al
grupo, y emitan al final la impresión personal que
tuvieron de su compañero”.
Materiales:
 Hojas de papel blanco.
 Plumones y lápices.
 Música de fondo.

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