TEORÍA DE LAS RELACIONES OBJETALES DE MELANIE KLEIN

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Teorías de la Personalidad
2º Cuatrimestre
Psicología
Por: CARLOS FRANCISCO
VERA CRUZ
Para Melanie Klein, el concepto de instinto tiene un papel
destacado en el desarrollo de sus teorías. Define las fantasías
inconscientes como la expresión mental de los instintos, y señal su
presencia desde el inicio de la vida.
La formación de las fantasías
es una formación del yo. Es la
expresión instintiva por medio
del yo, lo que implica que este
es capaz de formar relaciones
objetales primitivas impulsado
por los instintos y por la
ansiedad.
Las
fantasías
inconscientes determinan, así
mismo, la interpretación de la
realidad, aunque esta influye
secundariamente en ellas.
La fantasía también tiene funciones
defensivas, pues la gratificación
derivada de la fantasía contrarresta la
frustración del mundo externo.
Klein aborda el estudio de las
relaciones objetales para lo cual
distingue dos periodos durante el
primer año de vida, a los que llamo
posiciones
esquizoparanoide
y
depresiva, donde el papel jugado por
los instintos es primordial.
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Las fantasías inconscientes están siempre manifiestas y activas en
todo individuo. Lo que determinará el estado psíquico del sujeto
es la naturaleza de estas fantasías inconscientes y su relación con
la realidad externa.
Para cada pulsión instintiva hay una fantasía correspondiente. Lo
que Freud describe como realización alucinatoria de deseos se
basa, de acuerdo con Klein en que una fantasía inconsciente
acompaña y expresa a la pulsión instintiva.
Como el objetivo de la fantasía es satisfacer pulsiones instintivas
al prescindir de la realidad externa, se puede considerar que la
gratificación proveniente de la fantasía es una defensa contra la
realidad externa de la privación. Es, sin embargo, más que eso,
constituye una defensa contra la realidad interna. Además,
algunas fantasías se pueden utilizar aun como defensas contra
otras fantasías.
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Como el objetivo de la fantasía es satisfacer impulsos instintivos,
prescindiendo de la realidad externa, se puede considerar que la
gratificación proveniente de la fantasía es una defensa contra la realidad
externa de la privación, sin embargo es más que eso, es una defensa
contra la realidad interna.
El Yo se identifica con algunos de estos objetos: identificación
introyectiva. Estos objetos son asimilados por el yo y contribuyen a su
desarrollo y características. Otros permanecen como objetos internos
separados y el yo mantiene relación con ellos (el superyó es uno de estos
objetos).
El hecho de que haya tan estrecha relación entre estructura y fantasía
inconsciente es importantísimo: es esto lo que hace posible influir en la
estructura del Yo y del superyó mediante el análisis. Pues justamente al
analizar las relaciones del Yo con los objetos internos y externos, es que
podemos influir esencialmente sobre la estructura más permanente del
Yo.
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Al principio el yo está muy desorganizado,
pero de acuerdo a la orientación general del
pensamiento fisiológico y psicología tiene
des de el comienzo la tendencia a integrarse.
A veces, bajo la influencia del instinto de
muerte y de una ansiedad intolerable, esta
tendencia pierde toda efectividad y se
produce una desintegración defensiva. Por
tanto, en las primeras etapas del desarrollo, el
yo es lábil, se halla en estado de constante
influencia, su grado de integración varia de
día a día, y aún de un momento a otro.
A partir de las primeras experiencias el
lactante se relaciona con un objeto parcial
bueno, resultante de la proyección de la
pulsión de vida (pecho bueno) y con un
objeto parcial malo, resultante de la
proyección de la pulsión de muerte (pecho
malo).
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El yo se escinde y se proyecta fuera de su
parte que contiene el instinto de muerte,
poniéndola en el objeto externo original:
pecho. Es así como el pecho –al que se
siente conteniendo gran parte del instinto
de muerte- llega a sufrirse como malo y
amenazador para el yo, lo cual origina un
sentimiento de persecución. De este
modo, el miedo original al instinto de
muerte en el pecho escinde a éste en
muchos pedazos, de manera que el yo se
encuentra
ante
multitud
de
perseguidores, pues parte del instinto de
muerte que queda en el yo se convierte
en agresión y se dirige contra ellos.
Al mismo tiempo se establece una
relación con el objeto ideal. Así como se
proyecta fuera del instinto de muerte,
para evitar la ansiedad que surge de
contenerlo, sí también se proyecta la
libido, a fin de crear un objeto que
satisfaga la pulsión instintiva del yo a
conservar la vida.
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El objetivo del bebé es tratar de adquirir y guardar dentro de sí al
objeto ideal, e identificarse con éste que es para él quien le da
vida y lo protege, y mantener fuera el objeto malo y las partes del
yo que contienen el instinto de muerte. La ansiedad predominante
de la posición esquizoparanoide es que el objeto u otros objetos
persecutorios se introducirán en el yo y lo avasallarán y
aniquilarán tanto al objeto ideal como al yo. Estas características
de la ansiedad y de las relaciones objetales sufridas durante este
fase del desarrollo llevaron a Klein a denominar esquizoide la
posición esquizoparanoide, ya que la ansiedad predominante es
paranoide y el estado del yo y de sus objetos se caracteriza por la
escisión.
Contra la abrumadora ansiedad de ser aniquilado, el yo desarrolla
una serie de mecanismos de defensa:
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Proyección
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Introyección
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Escisión
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Idealización
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Negación
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Identificación proyectiva e introyectiva
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El cambio de la relación de objeto de parcial a total marca la
entrada en la posición depresiva, modificando las ansiedades y,
por lo tanto, las defensas. De los tres a los seis meses se observa
un mayor desarrollo de las funciones yóicas y de la organización
fantasmática del bebé, la instauración del pecho bueno disminuye
los procesos de escisión y los estados de integración son cada vez
más frecuentes.
La pérdida en la realidad psíquica del objeto total confronta al
niño a una nueva gama de sentimientos, al dolor y la tristeza se
agrega la culpa, por cuanto la omnipotencia lo lleva a considerar
que el peligro que corre el objeto es consecuencia de sus propios
impulsos y fantasías. El temor a la pérdida intensifica la
identificación con el objeto y la voracidad, la cual debe ser
inhibida. Los métodos defensivos se aplican ahora a la ansiedad
depresiva, se hacen menos extremos y alterados en forma y fin
constituyen la defensa maníaca.
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La elaboración de la posición depresiva es crucial en la
capacidad posterior de elaborar duelos. Su superación
supone la introyección estable del objeto amado y el
establecimiento de la capacidad de reparar y simbolizar.
Aunque los aspectos fundamentales se dan en la segunda
mitad del primer año de vida, se va elaborando a lo largo de
la primera infancia a través de la neurosis infantil una
combinación de procesos mediante los cuales las
ansiedades de naturaleza psicótica son ligadas, elaboradas
y modificadas. La neurosis infantil termina al comienzo de la
latencia, con la modificación de las ansiedades tempranas y
el dominio de las pulsiones genitales.
 José
Cueli (et al).
“TEORÍAS DE LA
PERSONALIDAD”. 3º
Edición,
México:
Trillas, 2001. p.p.
203-224

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